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Coordenadas

Hubo un día que alguien decidió ponerle nombre a cada parte de la tierra que pisaba, tal y como seguía andando los nombres iban siendo cada vez más originales. Luego empezó a limitar donde empieza y donde acaba cada nombre que se había inventado. Además propuso que el agua, las cordilleras y los bosques estaban dentro o fuera de esos limites. Porque es lógico pensar que una montaña que se formó hace 70 millones de años debe pertenecer a un país de apenas 200 años de existencia. El fallo constante de la Humanidad es que en el siglo XXI todavía clasificamos este mundo por fronteras y banderas. Creemos que todo lo que tenemos alrededor (y más allá) nos pertenece y no nos damos cuenta que es al revés. Pertenecemos al Planeta Tierra.

Cada día generamos más cantidad de odio, de falta de respeto, de polución que solo afecta a nuestro cuerpo y alma. Que son los instrumentos que necesitamos para vivir. Cuando todo esto explote, cuando la última guerra nos mate o cuando el último árbol haya desparecido, el Planeta seguirá su curso sin nosotros, sin nuestras fronteras ni banderas.

Yo soy español, catalán, gallego. Soy turco, neozelandés, japonés, danés. Soy de Papua, de la Polinesia, de Madagascar. Soy de Centro América, del África negra, de la Antártida. Soy del desierto del Thar, de la isla de Borneo, del salar de Uyuni, de los montes Cárpatos. Soy porteño, magrebí, kazajo, mediterráneo. Soy cristiano apostólico romano, budista, musulmán, soy ateo. Y en todas estás formas, disfruto de la compañía de quien también se siente ciudadano del mundo. De los que tenemos por bandera todos los colores y como única patria el aire que respiramos.

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